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7 de enero de 2026La leucemia felina es una enfermedad vírica causada por un retrovirus que afecta al sistema inmunitario del gato. Al debilitar sus defensas, el animal se vuelve más vulnerable a infecciones secundarias, anemias y ciertos tipos de cáncer.
La leucemia felina es una de las enfermedades infecciosas más importantes en gatos. Afecta exclusivamente a esta especie y puede tener consecuencias graves para su salud si no se detecta y gestiona adecuadamente. Conocer cómo se transmite, cuáles son sus fases y qué precauciones tomar antes de adoptar es clave para una tenencia responsable.
¿Qué es el virus de la leucemia felina?
La leucemia felina es una enfermedad vírica causada por un retrovirus que afecta al sistema inmunitario del gato. Al debilitar sus defensas, el animal se vuelve más vulnerable a infecciones secundarias, anemias y ciertos tipos de cáncer.
Es importante señalar que el virus de la leucemia felina no se transmite a personas ni a otros animales (perros, etc.), sólo entre gatos.
¿Cómo se contagia la leucemia felina?
El contagio se produce principalmente por contacto estrecho y prolongado entre gatos:
- Saliva (lamidos, acicalamiento mutuo).
- Compartir comederos y bebederos.
- Mordiscos en peleas.
- De madre a cachorros durante la gestación o la lactancia.
El virus no sobrevive mucho tiempo en el ambiente, por lo que el riesgo está en la convivencia directa.
Fases de la infección por FeLV
No todos los gatos infectados evolucionan igual. Existen varias situaciones posibles:
- Infección regresiva
El sistema inmunitario controla el virus. El gato no desarrolla la enfermedad ni la transmite. - Infección progresiva
El virus se replica activamente. Es la forma más grave y puede causar síntomas con el tiempo. - Infección latente
El virus permanece “dormido” en el organismo. Puede reactivarse en situaciones de estrés o inmunosupresión.
Síntomas de la leucemia felina
Los síntomas pueden tardar meses o incluso años en aparecer y suelen ser poco específicos:
- Apatía y decaimiento.
- Pérdida de peso.
- Fiebre recurrente.
- Infecciones frecuentes (respiratorias, bucales, digestivas).
- Anemia.
- Problemas reproductivos.
- Aparición de tumores (en fases avanzadas).
¿Tiene tratamiento la leucemia felina?
Actualmente no existe un tratamiento curativo para la leucemia felina, pero sí se pueden aplicar medidas para mejorar la calidad y esperanza de vida:
- Controles veterinarios periódicos.
- Tratamiento de infecciones secundarias.
- Alimentación de alta calidad.
- Reducción del estrés.
- En algunos casos, terapias antivirales o inmunomoduladoras.
Muchos gatos FeLV positivos pueden vivir varios años con buena calidad de vida si están bien cuidados.
¿Se puede prevenir?
Éstas son algunas pautas a seguir para prevenir en la medida de lo posible un contagio de virus de la leucemia felina:
- Test FeLV antes de introducir un nuevo gato en casa.
- Vacunación en gatos negativos con riesgo de exposición.
- Evitar el acceso al exterior y el contacto con gatos desconocidos.
- Mantener grupos estables de gatos.
Qué hacer antes de adoptar un gato si ya tienes otros
Si convives con uno o más gatos, este paso es fundamental:
✔ Antes de la adopción
- Realizar test de leucemia felina (FeLV) y también de inmunodeficiencia felina (FIV).
- Solicitar información clara sobre el estado sanitario del gato.
✔ Durante la adaptación
- Mantener al nuevo gato en cuarentena durante los primeros días.
- No compartir comederos, bebederos ni areneros inicialmente.
- Observar posibles síntomas.
✔ En función del resultado
Gato FeLV negativo:
Puede convivir con otros gatos sanos siguiendo una correcta adaptación.
Gato FeLV positivo:
Sólo debe convivir con gatos también positivos o vivir como gato único, para evitar contagios.


